LA SOCIEDAD DEL SIGLO XXI NO ESTÁ HECHA PARA LAS MADRES

LA SOCIEDAD DEL SIGLO XXI NO ESTÁ HECHA PARA LAS MADRES

Es una triste realidad que la mujer fue, por muchos años, considerada menos que el hombre. Es aún mas triste recordar que un niño antes del siglo XVIII valía menos que un animal. La mujer y los niños carecían por completo de valor. Incluso hoy en día, pareciera que los adultos contamos con derechos que los niños no: se ve mal golpear a un adulto pero aun pensamos que a los niños si se les golpea para educar. Me pregunto entonces ¿Hemos cambiado lo suficiente? Yo creo que no.

Las mujeres nos rebelamos hace algunos años y buscamos IGUALDAD. Pedimos ser vistas en igualdad frente a los hombres: mismos derechos, mismas oportunidades. Pero se nos olvidó una verdad fundamental: NO SOMOS IGUALES. Nuestro cuerpo no es el mismo, nuestros ritmos tampoco. Las mujeres GESTAN, LACTAN y los hombres no. Así queramos ser iguales sencillamente no lo somos.

En esta búsqueda por la igualdad, las mujeres decidimos entrar a un mundo creado por hombres para hombres. Los trabajos del siglo XXI no dejan tiempo para la crianza, no tienen presente las necesidades de una mujer embarazada, no respetan los procesos de lactancia ni de postparto. La mujer es DIFERENTE y necesita condiciones DIFERENTES ¿Cómo puede una mamá trabajar 8 o 10 horas al día y criar a su hijo? ¿Cómo puede una mamá sostener su producción de leche sin tiempo para extraerse? ¿Cómo puede una mamá viajar 2 semanas al mes y ser una mamá presente? Sencillamente NO CUADRA.

Además, no es posible criar hijos emocionalmente sanos con una licencia de maternidad de cuatro meses. Según Felipe Lecannelier, uno de los personajes más representativos a nivel de investigación sobre maternidad y crianza, los niños no se deben separar de sus padres hasta los tres o cuatro años. En sus propias palabras “Un bebe de tres a cuatro meses en una sala cuna enfermará porque no tiene el alimento psicobiológico que necesita para sobrevivir. Los estudios muestran todos los efectos negativos de las sala cuna. No existe ningún estudio que muestre beneficios. Las sala cunas están deshuminazadas, van en contra de lo que un niño a nivel evolutivo, genético y biológico, está preparado para vivir”. Incluso sus estudios demuestran que a los tres meses de estar en una sala cuna el 93% de los bebés dejaron de pedir ayuda, dejaron de llorar, dejaron de mostrar expresión de agrado cuando alguien se acercaba, es decir, se desconectaron.

El mundo capitalista nos ha llevado a promover la escolarización temprana. Nos decimos constantemente que por el beneficio de los bebés y niños ¡Mentiras! Lo hacemos para poder seguir siendo productivos en la rueda infrenable del capitalismo ¿Hasta cuando? ¿Hasta cuando nos acomodaremos a un modelo que no nos pertenece? Necesitamos un sistema que piense en las madres, que promueva horarios y ritmos de trabajo amigables con la crianza, con la mujer y los niños.

La mujer del siglo XXI debe ser una súper profesional, una súper mamá, una súper esposa, una súper amiga, una súper deportista. En pocas palabras: una súper heroína que definitivamente solo existe en los cuentos de hadas pero no en la vida real. Y para completar a pesar de esta inmensa carga la mujer siempre siente que NO ES SUFICIENTE y que todo es CULPA SUYA. Los bebés se enferman, se caen, se lastiman, todo, por culpa de las mamás…incluso cuando no están presentes, fueron sus pensamientos, sus palabras las que crearon la situación ¡BASTA! ¡Se vuelve invivible!

Ahora entienden porque recibo tantas mamás con depresión, tantas mamás con burn out. Que por favor un hombre intente llevar esta carga en sus hombros para ver como se siente. Es tan dura la realidad de las mamás que celebran la ENFERMEDAD porque es el único momento en el que pueden descansar ¡Me dieron incapacidad Marcela finalmente podré descansar! ¿Suena lógico que se celebre la enfermedad? ¡Por favor!

Necesitamos un cambio como sociedad. Necesitamos pensarnos el mundo de la mujer y de los niños. Entender que una mujer en embarazo se cansa, necesita comer, necesita estirarse, se pone sensible, vulnerable. Una mujer que va a dar a luz necesita hospitales amigables, médicos, enfermeras y doulas amorosas, espacios diseñados para ellas y no para los médicos. La mujer en postparto necesita TIEMPO para criar, TIEMPO para extraerse, TIEMPO para descansar, TIEMPO para ella.

El mundo de la industria nos tiene mal. La competencia, la avaricia, el medir la calidad de vida con dinero y dinero para qué cuando no hay vida. La mujer es fuente vida y los niños son nuestro futuro. Los gobiernos ya comprobaron que vale la pena invertir en la primera infancia porque sino lo hacen, sale más costoso revertir las consecuencias. Aún así estamos lejos de lograrlo. Los bebés necesitan a su MAMÁ y mientras no tengamos leyes que protejan y cuiden de ellas no estaremos cuidando de nadie. Cuidar de las madres será cambiar el mundo tal como lo conocemos.

Anímate a unirte en la campaña que promueve un cambio social para madres y bebés, sube una foto a tus redes sociales y usa el hashtag #yosoymadreyopidouncambio. Unámonos en este movimiento.

Ágatha, Acompañando el Milagro de la Vida.

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